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Bonus Track: Reflexiones finales de Federico van der Hoeven

A modo de colofón, queriendo compartir algunas reflexiones muy íntimas que surgen después de haber dado durante el último mes un auténtico repaso a su pasado, Federico van der Hoeven nos brinda un último texto nacido de su pluma. Federico estuvo relativamente poco tiempo en el candelero como protagonista real en el mundo del motor: 1970 y 1971 con las motos; ese último año y también en 1972 y 1973 hizo de copiloto; en 1973 y 1974 realizó la Fórmula Nacional 1430, que ganó ese último año; y en 1975 y 1976 corrió los dos últimos años de la F-1800. 1977 significó un auténtico revés ya que supuso el final de su carrera al no salir en el último momento un proyecto que parecía muy bien definido en la F-3 europea.

Federico van der Hoeven se ha mostrado en todos estos artículos una persona sensible, al tiempo que decidida y realista, que tras dejar completamente el mundo de la competición triunfó en el terreno textil. Sus recuerdos de las carreras lo son también de una época realmente auténtica que hizo disfrutar a todos los que la vivieron. Y que con Federico hemos podido revivir de un modo muy particular pero indudablemente auténtico y muy interesante.

Estas son las reflexiones finales que nos brinda Federico van der Hoeven:

 

-        El apoyo de mi Madre en mis principios:

Fue realmente singular en comparación a la acogida que recibían mis veleidades deportivas, dentro del clan familiar, donde se tenía una actitud por lo menos circunspecta al respecto, considerándolo un tema muy poco serio. Ella, al contrario, mostraba un entusiasmo por todo lo que fuera poco convencional. Así pues me acompañaba a todas las carreras donde rápidamente se hizo famosa. Me acuerdo una anécdota que ella misma me contó y que sucedió en Vallvidrera. Resulta que en dicha prueba se me escapaba cada dos por tres la segunda velocidad, inconveniente importante pues era la marcha a la que más se recurría en dicho trazado. Ella, que me observaba desde arriba, se percató de que algo no iba bien por lo cual cuando se le acercó un joven para felicitarle por mis resultados, ella, absorta en lo que estaba percibiendo, le dijo que yo no lo estaba haciendo suficientemente bien. Ante dicha respuesta el aficionado se quedó perplejo y le dijo de que nunca se hubiera imaginado que una madre pudiera llegar a decir ¡que su hijo no corría lo suficiente!

 

-        ¿Por qué no seguí en el periodismo o vinculado al deporte del Motor?:
Cuando dejé el deporte, por las causas ya expuestas, quise, en primer lugar, tomar distancias con todos los lazos que me unían a él. Luego, al asumir nuevas responsabilidades a raíz de casarme, debía en primer lugar buscar la manera de subvenir a nuestras necesidades básicas. Y el periodismo especializado no daba para tanto. La familia de mi esposa nos dejó ocupar la casa de verano que tenían en Valldoreix. Recuerdo que aquel primer invierno no teníamos ni para calefacción e íbamos al bosque a recoger leña para la chimenea y dormíamos vestidos… ¡La experiencia no dejaba de ser un bonito desafío que superar!

No tenía ninguna preparación o experiencia de tipo profesional. Como había observado que en las carreras cada vez iban tomando más fuerza los patrocinios y las acciones promocionales (más tarde llamado Merchandising), me pareció factible ofrecer la realización de artículos textiles que cubrieran estas funciones promocionales. No fue nada fácil, ¡pues no tenía ni la menor idea de cómo se hacía ¡ni siquiera una camiseta!

 

Sin embargo, gracias a mis relaciones anteriores en la automoción, merecí la confianza de varios de sus departamentos de publicidad. El primero fue mi añorado amigo y rival en la F-1800, Carlos Martínez-Peñacoba, director Comercial de CIBIÉ. Siguieron C.S. y Repsol y también Martini España, que me autorizó a reproducir las célebres prendas de su ya famosa línea Martini Racing. Después de suministrar a dichas empresas, tuve la buena idea de solicitarles que me dejaran en depósito parte del material que les acababa de vender para comercializarlo en los circuitos, como fue el caso en el Gran Premio de España de F1 en el Jarama. Como en aquella época no estaba planteado por la organización destinar a dicha actividad ningún espacio dentro del recinto, nos instalamos cerca de la entrada. Tuvimos un éxito inesperado y con los beneficios pude plantearme adquirir un Ford Fiesta con el cual desplazarme a mi antojo sin tener que pedir prestados los vehículos. Fue una experiencia divertida pues una vez más me anticipé a los tiempos, pues a partir de allí los organizadores de eventos fueron regulando cada vez más dicha actividad de venta.

 

Al ir adquiriendo más conocimiento de todo lo que envolvía la confección textil, me empezó a atraer lo que eran propiamente sus vertientes creativas y entré en contacto con marcas establecidas como Karhu (la del oso…) en el deporte, o el grupo Sáez Merino (Lois- Caroche y Cimarron) en moda casual.

 

-        Siempre me ha gustado inventar y anticiparme:

En competición, a parte de la famosa anécdota de calentar los neumáticos con una estufa, se me habían ocurrido ya varias ideas, alguna de “bombero” pero tenía su gracia. En F-1430 las llantas debían ser de serie pero el peso permitido por reglamento de estas era mucho más bajo del real. Estuve buscando la forma de tornearlas, ¡incluso meterlas en un baño corrosivo! Pero no encontré nadie, con conocimientos, lo suficientemente fantasioso para seguirme. En la F-1800 se permitía rebajar el peso del conjunto de la prensa de embrague y volante motor a un nivel poco juicioso. Por ello llegué a comprarme un conjunto de volante motor y embrague de Fórmula 3 para convencer al departamento técnico de SEAT a recurrir a esta solución no más cara que todo el trabajo que requerían las piezas originales y mucho más seguro (A mí me explotó una en carrera atravesando el chasis tubular y acabando por el recinto. Si hubiera sido en la recta de boxes, no sé cuáles hubieran sido las consecuencias). Si les hubiera convencido ya tenía el material disponible…


Con respecto a los calentadores, después de la Rabassada, desarrollamos unas mantas en tejido de amianto con unas resistencias interiores (ya íbamos en la buena dirección). Pero no teníamos regulador ¡y se nos derretía la goma del neumático!

 

En mi trayectoria profesional posterior, a parte del concepto de Merchandising y venta in-situ, adiviné la preponderancia que iban a adquirir las prendas basadas en las marcas de deporte como la ya citada Karhu y las que seguirían Mistral y también Reebok. Su renombre venía a menudo de su producto “duro”. Es decir zapatillas, raquetas o tablas de windsurf. Pero en textil no tenían inicialmente los conocimientos necesarios y allí interveníamos nosotros como consultores y organización capaz de suministrarles, etiquetado y embolsado, sus necesidades que iban en aumento sin tener que ampliar sus estructuras iniciales y aún menos manufactureras.

 

A principios de los 90 fuimos los primeros en crear, en España, con el aval de Intermon, una campaña de carácter humanitario (en favor de los niños de la calle en Suramérica) por la cual merecimos un premio Nacional de publicidad, pues el soporte era una camiseta con un motivo determinado pero patrocinado por varias marcas colaboradoras distintas como Kodak u otras de alimentación.

A mediados de estos mismos 90, otra vez nos anticipamos, y empezamos a deslocalizar nuestras fuentes de producción a India y luego China, convirtiéndonos en una especie de organización  cooperativa compuesta por nuestros clientes que por volumen, individualmente, no lo hubieran podido pretender.

-        El valor de aquellos años en competición:

Llegué a las carreras de motos ya con cierta mentalidad de superación,  habiendo competido en atletismo (medio fondo) varios años. Pero ahora me iba a introducir en un mundo de adultos. De modo natural tenía las ideas bastante claras y un solo objetivo: hacerlo lo mejor posible y tener la paciencia necesaria para ir escalando los peldaños necesarios. Sin embargo aquello fue tan rápido que me daba la sensación de que me habían colocado en un comic (entonces llamado TBO), donde todo se engarzaba de forma espontánea. Al saltar tan deprisa las distintas etapas me encontré en varias ocasiones en la paradoja de no poder retroceder y estar reducido a elegir el todo o la nada. Sin embargo me reconfirmó en que para alcanzar un objetivo hay que entregarse por entero; sin cuestionarse. Y lo seguí haciendo varias veces en mis actividades posteriores.


Es cierto que en esa segunda parte de mi vida pensé en más de una ocasión estar sujeto a la maldición de Sísifo (los dioses le condenaron a empujar, con todas sus fuerzas y para la eternidad una piedra redonda hacía arriba de una montaña, y cuando alcanzaba el vértice, esta se caía por la ladera opuesta y había que volver a la tarea…). Aún así he hecho mía la conclusión de que, de lo único de lo que uno se puede arrepentir, no es de lo que haya podido hacer, sino de lo que no ha intentado llevar a cabo.


Volviendo a los tiempos de la competición, a pesar de los sinsabores, fue la época más exaltante que he vivido. De lo que más agradecido estoy es que se fuera creando una palpable simbiosis con la gente aficionada. Lo sentía casi físicamente y mi mayor satisfacción era poder refrendar la ambición que ellos albergaban por mí. Era fantástico, pero también muchas veces me sentí culpable de no poder materializar las aspiraciones que tenían conmigo. El sentir a través de estos artículos que sigo despertando tantas simpatías, es como un bálsamo.

 

-        La Muerte:
Con la desaparición de Ángel Nieto, afronto con más realismo que le tengo verdadero miedo a la idea de ya no ser consciente. El desenlace suyo te vuelve a confrontar con la realidad de que eres insignificante ante tu propio destino. Por ello mi deber para con mi futuro es no dejar de llevar a cabo las tareas que me asigne y ello sin demora. Pues el tiempo se acaba.

Federico van der Hoeven
Agosto 2017


-        Conclusiones finales

Los textos que han conformado ‘Descubriendo a Federico van der Hoeven’ son el resultado de una conversación larga entre Federico van der Hoeven y Josep Autet. Esta serie de capítulos se han ido publicando en JAS Info Service en las fechas siguientes:

•10 de julio: Introducción (por Josep Autet)
•11 de julio, capítulo 1: Las motos
•18 de julio, capítulo 2: El copilotaje
•25, 26 y 27 de julio, capítulo 3: Los monoplazas (F-1430, F-1800, F-3)
•1 de agosto, capítulo 4: El periodismo

•10 de agosto: Las reflexiones finales de Federico

Todos estos textos originales, en las fechas descritas, se han publicado en el facebook y twitter de JAS Info Service y pueden consultarse también en el archivo de www.jas.es

Todo el equipo de JAS quiere agradecer a Federico van der Hoeven su predisposición y generosidad en este trabajo compartido, al tiempo que le felicita por todo lo que ha conseguido en su vida, en las carreras y fuera de ellas.

Al mismo tiempo, queremos dedicar todo este trabajo a la memoria de Juan Zorzo, amigo de JAS y del automovilismo, que falleció el pasado 12 de abril. Juan era un apasionado de las carreras y tenía en marcha un proyecto que pretendía hacer renacer la F-1430. En JAS creíamos en él y le ayudamos en su ilusión. Federico van der Hoeven también había mostrado su predisposición para ayudar a Juan en un proyecto que al final se quedó sólo en eso.